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El Club de Lectura busca savia juvenil para enriquecer sus análisis y perspectivas

 
Viernes 27 de septiembre de 2013 0 comentarios
 

Más de ocho años, concretamente, ocho y medio, son los que lleva el Club de Lectura en Santa Pola. Una presencia que, en palabras de Antonio Muñoz, coordinador del mismo, “no sólo ayuda a dinamizar y potenciar el hábito de acudir a lo libros, también se abren nuevos horizontes, nuevas relaciones para todos aquellos que participan en el club”.
Jueves alternos se reúne en la Biblioteca Infantil, a partir de las ocho y media de la tarde, el cónclave de lectores para comentar, “con tranquilidad y en un gran marco”, la obra seleccionada de un autor, “mayormente español o hispanoamericano, puesto que optamos por obras sin traducción, para poder disfrutar y aprender las diferentes formas de expresar sentimientos, de contar una historia. Cada mes trabajamos con un autor y vemos dos de sus obras con el objetivo de observar la evolución que ha tenido como escritor”, apunta Muñoz. Aprender y apreciar la lectura es el primordial objetivo de un grupo “más o menos estable, de alrededor de 16 personas, la mayor parte de ellas con recorrido y experiencia en la vida”.

Gente ‘con experiencia’

Este cónclave, cuyo número incrementa o disminuye, “dependiendo del periodo vacacional o la disponibilidad, aquí no hay una obligación de asistencia”, está compuesto en su mayoría por jubilados, amas de casa y auténticos incondicionales del formato libro. “Lo único que pedimos”, apunta el coordinador, “es que la gente que acuda se lea el libro, más que nada para que no se encuentre fuera de lugar a la hora de comentarlo”. Un libro cada dos semanas no es una gran carga, aunque reconoce Antonio que “hay que tener un cierto ritmo lector, algo que, por desgracia, los jóvenes parecen haber dejado un tanto de lado”, señala.

Renovar el talento

Por pedir, Muñoz pediría que los jóvenes acudieran alguna que otra vez a la reunión del club, “más que nada por tener una perspectiva diferente. No es lo mismo el análisis que puede hacerte un grupo cuya media de edad rebasa los 55 años que el de una persona con otra trayectoria vital, que está empezando a vivir la vida, a enfrentarse a ella. Sería altamente enriquecedor contar con esa perspectiva y, por qué no, seguramente el o la joven podría beneficiarse de la experiencia de la gente que compone el grupo”.
El análisis que se hace de las obras no es filológico o de teoría de la literatura, “simplemente, cada persona habla de los sentimientos que ha experimentado cuando se ha enfrentado al negro sobre blanco. Habla sobre lo que más destaca del argumento, lo que más le ha emocionado, desagradado o resultado indiferente”. Estas opiniones se ponen sobre una mesa de debate abierta, lo que, con la discusión posterior, dota de vida al libro.

Un placer que se olvida

En su opinión docente, Antonio Muñoz confiesa que todo lo bueno que puede aportar el placer de la lectura se está perdiendo dentro de las generaciones más jóvenes. “La gran mayoría opta por otras vías de comunicación, más visuales, multimedia, interactivas, no han desarrollado (por regla general, siempre hay excepciones) el hábito, el placer de sentarse y viajar con la imaginación”. Sobre si el sistema escolar es, en todo o en parte, responsable de esta situación, argumentaba que “de nada sirve estudiar a un escritor, dramaturgo o poeta y luego vomitarlo en un folio el día del examen. Sin embargo, ahí está el resultado. En mis clases yo intento, puesto que no pretendo que se lean todos los libros de todo lo que estudiamos, al menos dar una pequeña pincelada con textos seleccionados”. Pero el gusanillo, por desgracia, parece que no pica del todo.
Retomando el club, quería explicar su coordinador que es completamente gratuito, voluntario, “no hay que rellenar ninguna ficha, ni dar ningún dato, más allá de los que puedo solicitar yo para mi pequeño registro. Los títulos que vamos a trabajar están expuestos tanto en la Biblioteca Infantil, como en la Central, así como en la Casa de Cultura y, pese a la crisis, el personal de la Biblioteca hace y hará lo posible para que todos los que quieran puedan tener una copia del libro a tratar esa quincena”.

De novela a poesía

Finalmente, quería destacar que no siempre se lee novela, “también damos espacio al teatro, la poesía, los cuentos o el ensayo. El año pasado, para profundizar más en la dramaturgia, el grupo acudió a una representación de la obra que había trabajado y, en ocasiones, también contamos con la presencia de los autores que leemos. Tal es el caso de Jesús Martín, filósofo y escritor, que nos acompañó un par de ocasiones la temporada pasada.
Para todos aquellos que esta noticia les haya abierto el apetito, en octubre, los libros que comentarán son de Marina Mayoral. La primera sesión, el jueves, día 10, con el título “Dar la vida y el alma” y, la segunda (Jueves, día 24) “Recuerda, cuerpo”.

 

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