ENTREVISTA
 

“Uno lo que tiene que tener claro es que cuando estás en política entras por un partido, pero gobiernas para todos”

 
Lunes 5 de noviembre de 2018 0 comentarios
 

Pascual Orts nace en Santa Pola el 2 de febrero de 1955. Odontólogo de profesión, Presidente del Club Náutico y ex alcalde del municipio en dos legislaturas por el Partido Popular (de 1991 a 1999). Además de ser un total enamorado de la cultura, participa activamente en diferentes asociaciones y dedica parte de su tiempo libre a la autoconstrucción de barcos.

¿En qué consisten las obras realizadas en las mejoras y ampliaciones del club?

Básicamente ha sido una transformación de las áreas que teníamos en planta baja y en primera planta para adecuar espacios para salones sociales, de exposiciones y charlas. Las oficinas las hemos pasado a la parte alta y, los espacios que antes ocupaban tanto las oficinas como la parte social, hoy en día están destinadas a locales comerciales. Ahí se van a colocar un par de actividades más de carácter hostelero, de restauración, y el otro va a ser un broker para actividad náutica con alquiler de barcos y estas cosas propias del entorno donde está.

¿Qué objetivos se buscan desde el club con este proyecto de restauración?

Por un lado dotar al club de un área que yo creo que era esencial y no se podía mantener por más tiempo renovada como lugar de encuentro y de ocio y relax para el socio. Después, un lugar moderno donde se puedan llevar a cabo otras actividades porque nosotros en esta renovación tenemos bien claro que el Club Náutico debe seguir dando pasos para integrarse en toda la actividad social de Santa Pola. A esos efectos podemos disponer de una sala, como ya se está solicitando, para hacer exposiciones, bien de pintura o de fotografía; para llevar a cabo presentaciones de productos, charlas y todo ello un poco con la combinación del uso del socio en determinadas épocas y horarios que permitan disfrutar de unas vistas que antes las teníamos ahí pero no les sacábamos rendimiento.
El objetivo del club básicamente es, como indican sus estatutos, la promoción del deporte y en eso está especialmente programado todo lo que va a ser la elaboración de los nuevos presupuestos más los proyectos que tenemos, uno de ellos muy importante. Este próximo viernes tenemos una reunión con el presidente de la Federación de Vela Valenciana y con responsables de allí, para hacer de Santa Pola, con la participación de Iván Pastor, un lugar subsede de la práctica del windsurf a nivel nacional. Eso es un punto más dentro de la dinámica normal de la práctica de deportes que tenemos allí.

¿Eso qué conllevará?

La subsede va a conllevar el atractivo de dos cuestiones: contar con el referente y la enseñanza que pueda dar Iván Pastor como rematista olímpico que es y natural de Santa Pola, y la conexión que tiene para que determinados equipos extranjeros sobre todo, vengan a hacer su stash aquí en Santa Pola. Dentro de poco viene el equipo Holandés y el Polaco, todo eso es un efecto llamada para que se continúe con esa actividad de una manera regular a lo largo de todo el año. Porque todos estos países buscan precisamente, en la época de invierno que allí es imposible por las condiciones climatológicas, venir aquí porque gozamos de una temperatura maravillosa; aparte de la promoción que supone tener una escuela de windsurf con el apoyo de la Federación Valenciana y Española de Vela.

¿Es posible el centro de alto rendimiento?

Estaría un poco a caballo porque para catalogarlo como tal necesitaría unas instalaciones mucho más amplias y ese objetivo y proyecto podría tener cabida si alguna vez se ponen de acuerdo en qué tienen que hacer con lo de Vatasa en aquel entorno. Mientras tanto, la escuela y toda la infraestructura que el club tiene, creo que da una sobrada y cumplida satisfacción a las necesidades que se plantean estos equipos, o la escuela de windsurf del Club Náutico.

¿Cabe alguna posibilidad de que el club intente realizar algún proyecto con la zona de Vatasa?

Si ahí dejaran que algunos espacios, susceptibles de concesión, pudieran ser gestionados por entidades como la nuestra, tendríamos un papel interesado y creo que con experiencia suficiente para poder llevar a cabo una mejora en todos los sentidos de las necesidades que tenemos de las instalaciones náutico-formativas. La marina seca cabe perfectamente, pero sobre todo el objetivo es tener el ambiente tanto de edificio como de material necesario para hacer algo que ahí sí cabría que sería una escuela de alto rendimiento.

¿Qué es lo que más echa en falta en Santa Pola de su niñez o juventud?

Yo he disfrutado de mi infancia en la calle, hoy en día es difícil que el desarrollo del niño a nivel de grupos de amigos y actividades puedan desarrollarse en la calle con una tranquilidad que antes gozábamos. Esa cercanía con la que nos relacionábamos cuando éramos niños, que no importaba qué niño era ni de qué zona de Santa Pola venía, se ha perdido. Ahora todo se recluye en casa por X motivos, nuevas tecnologías, nuevos modos de entender la conexión de la gente… Quizá eso, el no poder ver a mis nietos o a mis hijos en la calle cuando eran pequeños en una relación más de calle. Para mí fue mi etapa de crecimiento y lo veía tan sano y tan alegre aquello que lo echo de menos.

Participa en diferentes asociaciones y eventos culturales. ¿Le gusta dedicarle tiempo después del trabajo?

Sí, en ese aspecto he sido, y sigo siendo, bastante activo y procuro diversificar las fuerzas en mi tiempo libre para jugar al fútbol, he jugado desde niño hasta el equipo más alto de Santa Pola de portero; práctica de tenis o de cualquier otro deporte cuando he estado en condiciones físicas de hacerlo; y después ya incorporarme a asociaciones. Montar el primer photo club de Santa Pola, últimamente me gusta incorporarme a asociaciones culturales, como la de HobbyArt o la de para la recuperación del patrimonio de náutica tradicional de Santa Pola que se llama ‘El Caero’. También me solicitaron que me incorporara a la Venida de la Virgen para hacer un papel y acepté encantado. En ese sentido procuro estar activo.
Mi idea y mi ilusión es la de escribir un libro. Ya escribí la ‘Genealogía de un apellido tabarquino’ y ahora estoy ultimando otro sobre una familia a la que pertenezco aquí en Santa Pola que se le apoda como ‘pixantento’. Si no se demora mucho, entre finales de este año y principios del otro saldrá. Sigo haciendo trabajos de investigación sobre diferentes épocas del pueblo y estudios sobre cosas que son interesantes y que merecen la pena sacarlas a conocer, como lo que estoy haciendo de la época del cólera morbo de 1985 y la época en la que, al mismo tiempo, convivía aquí una situación un poco tensa entre la iglesia y el resto de practicantes que se denominaban ‘Espiritistas Racionalistas’, un periodo que va de 1860 a 1883.

De sus ocho años como alcalde, ¿qué es lo que más le ha marcado?

Lo que más me ha marcado ha sido el no poder ejecutar propuestas que yo he creído siempre que eran necesarias para el desarrollo de Santa Pola y mi gran asignatura pendiente fue no poder llevar a cabo la práctica realización que tenía ya, a meses vista, de un plan general que yo creo que estaba suficientemente bien planteado como para evitar lo que considero que es el gran peligro del futuro de Santa Pola: qué hacer con Gran Alacant y cómo se va a comportar con Santa Pola y esta con ella. El riesgo de que Gran Alacant acabe siendo un lugar donde se reivindique la segregación no es descabellado, por su fisonomía, el número de habitantes, y por los servicios que necesita. Una de las propuestas que nosotros teníamos en ese plan general para que eso fuera difícilmente ejecutable era unir, de alguna manera práctica a través de un boulevard, Santa Pola y Gran Alacant paralelo a la nacional 332 que va a Alicante, justo por detrás del restaurante El Faro. Eso da solución de continuidad, o dábamos, a los dos núcleos y teníamos en medio el gran pulmón verde que es la sierra. Esa ha sido mi gran esperanza no vista y deseo de haberlo cumplido.
Vienen aquí porque necesitan algún servicio pero no hay conexión humana. Esta se facilita teniendo las infraestructuras que te permitan hacer fácil llegar de un sitio a otro y creo que en ese sentido hay una asignatura pendiente y es un reto para cualquier partido político. Gran Alacant en los primeros momentos tuvo una afluencia de personas extranjeras, principalmente nórdicos, y durante un tiempo se mantuvo este tipo de habitantes. Después, cuando se empieza a generar una sociedad que huye de la ciudad, le cuesta mucho la residencia económicamente en la ciudad, no encuentra los espacios que se quieren disfrutar de ambiente y zonas verdes, aparece Gran Alacant como una alternativa a la gran cantidad de edificaciones que se hacen que vienen solamente a residir ahí y después se van a trabajar fuera de Santa Pola. Entonces no hay ese sentimiento de pertenecer a, además de la evidente separación física que es un problemón.
¿Físicamente se podría hacer una conexión?
Nosotros lo teníamos perfectamente diseñado así, y el impacto medioambiental prácticamente estaba todo trazado ya. Salíamos de la rotonda actual de enfrente del Carrefour, por detrás del molino de la calera, pasas por detrás que ya está con caminos, vas por detrás del Restaurante el Faro y, lo único que hay que hacer es cruzar la carretera del faro en un momento determinado y ya vas directo a la bajada de Gran Alacant. Esas no son zonas de alto valor ecológico como para no poder sacrificar un poco ese espacio en favor de realizar esa conexión alternativa y mucho más amable y blanda que la de la carretera.

¿Con qué se quedaría de las dos legislaturas?

Me quedaría con la actuación, que no se la da mucha importancia, que es la ejecución del nuevo cementerio, pero era necesario apostar por ello y llevarlo a cabo. Esa es una infraestructura de primera necesidad que mucha gente muchas veces pasa por encima, pero todos tenemos necesidad de ella. Llevar a cabo la decisión de actuar allí, sabiendo que todavía quedaba remanente al cementerio actual fue una decisión que no todo el mundo quería hacerla, aun sabiendo que se debía de hacer. Creo que es una infraestructura que todo el mundo de Santa Pola, sin importar de dónde venga y dónde vaya, va a necesitar.

¿De qué se siente más orgulloso?

A nivel de ejecuciones, todos hacemos en cada momento una infraestructura u otra, el pueblo va mejorando y las adecuaciones a las infraestructuras que hay se van consiguiendo. Pero hay un elemento que también cambió de manera radical, que fue conseguir la financiación y, prácticamente la ejecución, de la ronda norte. Santa Pola era un pueblo condenado a tener que pasar todo el tráfico para conectar Santa Pola con Santa Pola del Este por un estrecho puente que hay al lado del restaurante Baradero. Eso era insufrible ya y el pueblo no podía seguir soportando ni más urbanización en Santa Pola ni más urbanización en el centro del pueblo y en el ensanche de levante sin tener ese tipo de infraestructura. Nos dieron una subvención que hoy en día es difícil conseguir. Por aquel entonces eran mil millones de pesetas lo que costaba esta obra, y Consellería nos dio ochocientos. Sin ser un gran elemento físico, que hicimos bastantes, creo que es una infraestructura que Santa Pola necesitaba tenerla.

¿Reconoce alguna equivocación en sus ocho años de mandato?

Por supuesto. Todo lo que son decisiones, o cargos donde hay que tomarlas, acabas equivocándote. Una que reconozco es que no supimos vender bien, y se nos convirtió en un elemento muy negativo, que mientras tanto la depuradora que se heredó estábamos esperando que se eligiera un nuevo proyecto para un nuevo sistema de depuración como el que hay ahora, Consellería planteó que durante un tiempo consintiéramos la ejecución de un emisario submarino. No fue mi propuesta, pero no supe decirle abiertamente a Consellería que en Santa Pola no queremos el emisario. De hecho no se puso. Pero no supimos vender que no era eso lo que pedíamos nosotros. Nosotros pedíamos un cambio en el sistema de depuración.
Cuando la depuradora anterior a esta queda finiquitada en el sentido de su ejecución, me toca a mí tener que recepcionarla y me negué. En cambio después no supimos estar a la altura, y la gente vendió que íbamos a colocar un emisario, aunque no se puso. Eso quizá nos hizo daño desde el punto de vista de las expectativas políticas.

¿Cree que el actual equipo de gobierno lo está haciendo bien en estos casi cuatro años?

Es muy difícil, sobre todo dos cosas: hacerlo bien y cuestionar que no lo hacen bien. Entiendo que gestionar la malgama que hay de criterios, colores políticos y opiniones, no es fácil. Al fin y a la postre es un matrimonio de conveniencia, donde todos deben de soportarse porque tienen un objetivo común, desalojar al Partido Popular del poder y mantenerse en el gobierno como fuera sabiendo que ciertas cosas no las haría si estuviera yo solo en el gobierno. Pero no me queda otra que aceptarlas porque tengo que estar en compañía. Como todo tiene sus luces y sus sombras. Yo creo que tienen buena aceptación en sus iniciativas y otras, que al principio parecen interesantes, quizá su precipitación y la falta de diálogo les ha hecho perder el argumento. Por ejemplo el tema de la peatonalización. A nadie se nos escapa que todos queremos una ciudad más amable, donde todos podamos ir y disfrutar más del entorno de la calle. Eso no está reñido, que una actividad y una peatonalización puedan convivir. Pero cuando se decide imponer de manera súbita, sin reflexiones profundas, que ellos han dicho que las han tenido pero no las han sabido trasladar a los colectivos que les afectaba, pues les ha hecho perder el encanto y la iniciativa.
Después están un poco limitados a sus decisiones porque es tan variopinta la mezcla, que no puedes sacar una línea de continuidad que identifique un sistema de gobierno o de entendimiento de la ciudad. Está todo muy parcheado.

¿Estaría de acuerdo con el Plan de Humanización y cómo se ha llevado a cabo?

Estaría de acuerdo si hay que humanizarlo, pero el cómo se ha llevado a cabo hasta el momento no estoy de acuerdo. El problema es que como lo han planteado sin contar con los grupos afectados o todo aquel que pudiera decir algo, pues les falta el resorte principal para la aceptación que es el apoyo de la gente. Tú no puedes imponer una cosa, y más tratándose de esto. Por otro lado pienso que sí que se han de regular ciertas zonas de aparcamiento, regular parte del centro para poder disfrutarlo durante unas horas de una manera mucho más amable, pero no cortar tajantemente y decir que esto es una isla donde ya no entra nadie. Entre otras cosas porque Santa Pola desgraciadamente, desde mi punto de vista, salvo el Castillo ya no goza de ningún atractivo especial en las calles a nivel monumental o de visita turística.
Se ha querido marcar un centro, por decir algo, pero no creo que hayan acertado en cómo transformarlo porque mientras tú estás manteniendo el criterio de decir que esto es zona amable y tú, como amable, no tienes nada más que la zona de la Glorieta y todo lo demás ves que es una calzada y que no hay una continuidad de pavimento, es difícil entender que estamos en un centro peatonal como quieren convertirlo. Yo creo que se han precipitado, tienes que hacer las cosas que creas que debes de hacer, pero hazlas con el tiempo, con el consenso, con el estudio y con el rigor que se necesita porque es lo que va a perdurar. Todo lo que improvises tú, cuando entre otro te lo va a tumbar, ¿y de qué ha servido?
Han sido vendedores de la idea pero no gestores de la fórmula. Al final hay situaciones que chocan, que crean tensión innecesaria entre los residentes, comerciantes, usuarios en el trabajo, y lamentablemente les ha faltado creo que tiempo para la reflexión. Lo que tienes que conseguir es el consenso, y si no lo tienes puede venir otro y cambiártelo.

¿Coincide con la postura de la Asociación de Comerciantes que no se niegan a una peatonalización pero sí con un horario?

Totalmente. La idea es buena, pero la forma y precipitación con la que lo han hecho, es lo que le ha restado valor a lo que han hecho. Hay que hacerlo sosegadamente y sin crear tensión, saber que todos tenemos derecho a pensar de una manera. Y más cuando este proyecto incide en la vida de los vecinos, en la actividad comercial de la zona, y en los que trabajan en otros ambientes y necesitan tener el paso. Santa Pola es una ciudad que no se puede permitir un centro como una ciudad nórdica al estilo Copenhague. Aquí tenemos nuestras particularidades y se pueden coger ideas, pero no todo porque es un error.

¿Qué necesita actualmente el pueblo de Santa Pola?

El pueblo necesita intentar conseguir que lo que somos, que no nos equivoquemos somos un pueblo de veraneantes más que una ciudad turística, vaya revirtiendo ese concepto pero a base de infraestructuras que lo identifiquen turísticamente. En ese sentido hay un hándicap aquí que es fundamental, aunque hoy en día se va supliendo más con toda esta política de pisos de alquileres vacacionales que hay, pero en Santa Pola los pocos establecimientos hoteleros que tenemos apenas da cobertura para las necesidades que tiene.
Tenemos que hacernos a la idea de que Santa Pola o tiene una apuesta o un número importante de esos establecimientos, o seguiremos siendo siempre un pueblo de residentes de veraneo y de temporada donde desestacionalizarlo va a ser muy difícil. Entonces creo que lo que necesita es una apuesta clara por promocionar la construcción de infraestructuras turísticas, fundamentalmente las hoteleras y, después, la de los espacios de ocio que son necesarios para la convivencia de la gente que vive aquí y no tenga necesidades de buscar ese ocio en otros lugares. En ese sentido, la zona de Varadero puede ser una alternativa, igual que se ha conseguido aquí en la zona del Paseo de Adolfo Suárez. Al fin y al cabo ese tipo de cosas es lo que fija a la población. Esto no se improvisa de la noche a la mañana, porque los espacios que se necesitan para construir un hotel con capacidad para traer grupos y personas que vengan con colectivos o cualquier otro tipo de fórmula, necesitas espacios que te lo permitan construir. Eso no es fácil y Santa Pola está muy constreñida por sus valores ambientales, pero tenemos Santa Pola del Este y la zona de Balsares y lo que puedan hacer en Gran Alacant que creo que hay prevista una o dos instalaciones hosteleras. Esos elementos, tan carentes hoy es día, es lo que necesitamos para revertir un poco la situación que tenemos de ser un pueblo de segunda residencia.

¿Su relación con el Partido Popular es buena? ¿Sigue afiliado?

Mi mujer y yo seguimos afiliados, aunque no participo activamente. Yo soy miembro y votante del Partido Popular y ahí seguiré con esa idea mientras entienda que las apuestas y los hechos son merecedores de la confianza que nosotros le damos.

¿Se volvería a presentar en la lista de algún partido?

No. Yo creo que hay que darle el tiempo y el valor a cada etapa. Mi etapa como político, como la de cualquier otra persona, creo que tiene que tener un recorrido en la que se inicia y se acaba. Yo ya lo asumí cuando no renovamos la tercera legislatura. Siempre he tenido claro una cosa, que yo del Ayuntamiento iba a salir, por eso nunca dejé mi profesión. Todos los años que estuve en la alcaldía lo compatibilizaba con el ejercicio de mi profesión. Ha sido una experiencia que me ha dejado muchas cosas, pero creo que volver a segundas oportunidades no me considero ni preparado ni candidato para nada.

En algún momento se le ha relacionado con Ciudadanos. ¿Eran ciertas estas informaciones?

No, lo que pasa es que por mi carácter yo procuro llevarme bien con todo el mundo. Sí que es verdad que cuando se empezó a gestar Ciudadanos vinieron los que entonces estaban, que siguen estando en la formación, a exponerme qué me parecía a mí la idea de un nuevo partido. Mi mente es liberal en ese sentido y a mí me parece que podía ser un partido que perfectamente cubriera un espacio y un espectro dentro de la política en general y de Santa Pola en particular.
El vincularme a mí es porque parte de gente que estuvo conmigo en su día cuando estaba al frente del Partido Popular se han ido allí. Y yo donde me llaman y donde creo que me pueden escuchar, o que lo que yo diga puede interesar, pues voy, pero mi ideología y mis votos hasta el momento están en el Partido Popular. Respeto mucho a Ciudadanos como puedo respetar al PSOE o cualquier otro partido. He salido de ahí con el concepto tan claro de que en una democracia todo es cambiante y todo debe tener su oportunidad, que a mí incluso esta amalgama de partidos que tenemos ahora me parece que es bueno para que la gente lo valore al final y tenga comparativa de diferentes escenarios y posibilidades. El pueblo de Santa Pola se ha combinado de esa manera y hay que respetarlo, aunque me hubiera gustado que fuera de otra forma.

¿Le han propuesto encabezar alguna lista de algún partido?

Qué va, nadie me ha propuesto nada y, aunque lo hicieran, tengo muy claro que esa etapa ya ha pasado.

¿Daría algún tipo de consejo o recomendación al futuro alcalde o alcaldesa?

Le diría que, sea del color que sea, y gobernara en mayoría o en coalición, que tenga muy presente que del Ayuntamiento se sale y del pueblo en el que está uno se tiene que vivir y ha de vivir para muchos años. Pienso que lo mejor que puede hacer una persona que ha ejercido un cargo de esa responsabilidad en un pueblo es, después, cuando pisa la calle como ciudadano normal, estar agradecido a quienes le han confiado algo en un momento dado.

 

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