PLAYAS Y MEDIO AMBIENTE
 

Las espumas de mar ni son suciedad, ni tóxicas, ni perjudican a la salud

 
Viernes 2 de agosto de 2019 0 comentarios
 

Por lo general, cada mes de julio, se avistan lo que pudieran parecer sospechosas manchas pardas y rojizas así como espumas en el mar que tapizan la vegetación marina, tanto algas como posidonia oceánica, lo cual produce un efecto de agua turbia o poco transparente, pero que constituye un fenómeno de fertilización natural para la vegetación marina. Ambos fenómenos son naturales y no tóxicos, según informa el Instituto de Ecología Litoral, por lo que no afectan a la salud de los bañistas y usuarios de las playas.

El 23 de julio de 2015, ante la aparición de espumas en el litoral de Santa Pola, se dio parte a dicho instituto. El veredicto es que la espuma de mar, también conocida como "nieve marina" y como "llepó", se produce por varias causas. Una de ellas son los factores mecánicos como el movimiento del oleaje, por la alcalinidad del agua o por el contenido de coloides en el agua. Otra de las causas es la acumulación de fitoplancton y microalgas que viven en suspensión en el agua. Así, condicionantes como la elevada temperatura del agua, el incremento de las horas de luz solar y la disponibilidad de nutrientes posibilitan que estas microalgas crezcan creando masas espesas. 

En el caso concreto de las espumar de mar en Santa Pola, según el Instituto de Ecología Litoral, "puede deberse, con gran probabilidad a una microalga del género Phaeocystis. Se trata de un grupo fitoplanctónico que contribuye a agregar las microalgas mediante la secreción de una sustancia mucilaginosa. Este mucílago es el que ofrece el aspecto de espuma". Se trata, por tanto, de un fenómeno natural que tiende a desaparecen "conforme cambian las condiciones ambientales e hidrodinámicas que lo originaron". 

Casos en El Campello
El fenómeno no es exclusivo de la localidad, sino que se ha dado en otras playas como las del Campello. El Instituto de Ecología Litoral analizó la muestra de esta playa y concluyó que se trataba de una “elevada concentración de algas unicelulares del orden Pyramonadales, concretamente Halosphaera viridis, características por su forma esférica, de gran tamaño”. De la misma manera no suponen toxicidad en el agua y su presencia es limitada.

 

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