PESCA
 

Conmoción entre la familia marinera santapolera por la muerte de un compañero senegalés en el mar

 
Viernes 3 de abril de 2009 0 comentarios
 

Con gran pesar se ha recibido entre la familia marinera santapolera la noticia de la muerte, en un accidente en el mar el pasado domingo, del marinero senegalés embarcado en el pesquero local Valle de Elda el pasado domingo mientras faenaba entre Cerdeña y Túnez. “Cuando fallece un ser humano uno se pone triste, y más si es de nuestro entorno, a lo que hay que añadir el sufrimiento y el impacto que se produce en la propia tripulación”, comentaba ayer el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, José Ramón García.
Tras dos días de triste viaje el Valle de Elda regresó a puerto sobre las doce de la noche del martes. En el muelle le aguardaban unos cincuenta compatriotas senegaleses, dos familiares –primos suyos que viajaron desde Bilbao–, efectivos de la Guardia Civil y el juez para hacerse cargo del cadáver.
El cuerpo sin vida de Diagar Diouf, que tenía 35 años, fue trasladado al Anatómico Forense para practicarle la autopsia. El patrón mayor confirmó también ayer que la cobertura del seguro del barco es completa para estos casos y que se hará cargo de la repatriación del cadáver. Una vez liberado del juzgado, el cuerpo será acompañado hasta su país por sus dos primos, a los que también se pagará el billete de avión. Asimismo, la familia recibirá una indemnización por parte de la aseguradora del barco y otra de la Cofradía de Pescadores que “tiene un seguro de accidentes para todos los marineros de los barcos afiliados”. García asegura que la familia de Diouf –primer marinero extranjero que fallece en un pesquero de Santa Pola– tendrá exactamente los mismos derechos que cualquier pescador español, pero los trámites serán algo más complicados ya que tendrán que implicarse las Embajadas y Consulados.

Fatal accidente

Diagar Diouf perdió la vida en el mar a causa de un fatal accidente. Cuando la mayoría de sus compañeros estaban en el comedor, él salió
para ponerse la ropa de trabajo y el chaleco salvavidas para comenzar a trabajar. Justo cuando pasaba se desprendió un aparejo de unos 80 kilos (similar al que aparece en la fotografía, pero mayor) denominado rampín o arrastrador y su pie se quedó enganchado en el cabo y le arrastró al mar. Dos compañeros que estaban en cubierta lo vieron caer y enseguida avisaron al resto. Finalmente entre todos lograron detener la caída, pero ya había sido arrastrado a unos 50 metros de profundidad. Ayudados por la maquinilla mecánica subieron el aparejo y Diagar aún estaba enganchado. Trataron de reanimarle e incluso llamaron al Centro Médico Internacional para que les dieran instrucciones, pero no reaccionó. Con su cuerpo ya en el túnel de congelado lo único que pudieron hacer es poner rumbo a casa.

Diagar Diouf, un contramaestre muy experimentado y apreciado en el barco

Los primos de Diagar Diouf comentaban ayer al Periódico Santa Pola que era un marinero muy experimentado, que empezó a trabajar a los doce años en el mar en condiciones mucho más difíciles que las de aquí, a bordo de cayucos. Recordaban, incluso cómo, una vez, cayó de un cayuco y estuvo dos horas nadando hasta que otra embarcación lo rescató. Antes de venir a España, hace cinco años, ya había trabajado en pesqueros españoles en Mauritania. Primero trabajó en Andalucía, pero como en Santa Pola vivían sus dos primos hace dos años que se vino aquí.
En el Valle de Elda era el segundo de abordo, el contramaestre, encargado de organizar las maniobras de pesca en cubierta. Su patrón, Miguel Bonmatí, aseguraba que “era un excelente marinero y una muy buena persona y sabía de los peligros que entraña el mar”. Bonmatí ha dejado un piso de su propiedad a sus primos mientras se soluciona el papeleo para repatriar el cadáver. En su localidad de Mbour deja a una viuda embarazada y a una hija de seis años.

 

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